Acceso rápido a Secciones

4 agosto, 2026

Periodistas Multimedios

| Desde las Grandes Montañas de Veracruz

Ayudé a la Revolución Sandinista y me desilusionó, como muchos que me platican de Morena: Mario Olvera de Gasperín

Carlos Vergara Sz. – Periodistas Multimedios

Córdoba.- “¡Cabrón!, Hay idealistas que los corrompe el poder”, sentencia Mario Olvera de Gasperín.

Enseguida acota, “el poder a largo plazo termina por convertir en dictador hasta el más puro de los hombres o la más recatada de las mujeres”.

La respuesta es a propósito de Daniel Ortega, el presidente nicaragüense quien hace unos días declaró el fin de las elecciones en el país que gobierna desde hace 19 años.

La pregunta no es ociosa, Mario Olvera, siendo estudiante de Medicina en la Facultad de la Universidad Veracruzana en el puerto jarocho, participó activamente en apoyo a la Revolución Sandinista que terminó por derrocar a Anastacio Somoza, el dictador nicaragüense en 1979.

* * *

Periodistas Multimedios buscó al empresario y político para entender el sentir de alguien que luchó por la libertad de un pueblo y al final su líder se convierte en dictador. 

La cita es en la sala de juntas de su oficina, en cuyas paredes cuelgan varios cuadros con fotografías, donde aparece el empresario acompañado de personalidades como Gabriel García Márquez, Joaquín Sabina, Pablo Milanés, altos políticos y renombrados jerarcas de la iglesia.

Mientras observo con atención las imágenes una voz me interrumpe: “Esas historias también te las voy a contar, pero en otra ocasión”.

Es Mario Olvera de Gasperín, entra a su oficina, relajado, vestido con una camisa polo de franjas azules en diversos tonos, un pantalón sport color caqui y unos mocasines. 

Me invita a tomar asiento y empiezo preguntándole por qué le llaman doctor.

“Soy médico de cuerpos y almas”, suelta la carcajada, mientras simula tocar en el aire algo con sus manos.

Ya serio, me señala un cuadro en la pared y me dice, “Ahí está mi título de Médico Cirujano de la Facultad de Medicina ‘Horacio Díaz Correa’ de la Universidad Veracruzana”.

“Fue lo único que le pude devolver a mis padres y a mi familia como agradecimiento”. 

“Nunca ejercí, aunque atendí muchos partos y a muchos enfermos durante mi servicio y el internado”.

“El destino me desvió a la política, las empresas, las relaciones públicas y a los amigos”, dice con una sonrisa.

Título de Médico Cirujano por la UV. Foto de portada, Mario Olvera con Tornillo, su perro ya fallecido.

* * *

¿Cómo se involucró en la Revolución Sandinista, doctor?, le pregunto.

“Fue a través de mi amigo nicaragüense y condiscípulo Vicente Calero Valverde, de la Facultad de Medicina, a finales de la década de los setenta”.

Hace una pausa, pierde la mirada en un punto fijo para hacer un viaje al pasado y prosigue: “La Facultad de Medicina era una de las mejores, ahí llegaban estudiantes de otros países, principalmente de Centroamérica; había haitianos, salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, Charo, una panameña, y nicaragüenses como Vicente Calero con quien hice una gran amistad”.

“Recuerdo un haitiano, que años después fue un reconocido médico en un hospital de Houston, recortaba las noticias de los periódicos y las ponía por correo. Hoy que lo pienso, creo que era un agente, quizá de la CIA”.

“¡Éramos jóvenes e idealistas!”, dice en voz alta, remarcando la idea.

Le recuerdo que eran finales de los setentas, tiempos cuando en México operaba el Partido Comunista en la clandestinidad, la Liga 23 de Septiembre realizaba secuestros de alto impacto y Guerrero estaba ensangrentado con las muertes de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez.

“Así es. Con Vicente Calero formamos el comité de apoyo a la guerrilla Sandinista en el estado de Veracruz, llamada Salvemos Nicaragua”, dice el empresario.

“Íbamos a otras facultades a pedir apoyo, a las de odontología, ingeniería… y hasta Xalapa, a las facultades de Leyes y de Economía principalmente”, recuerda.

“Aprovechábamos para visitar las dependencias de gobierno, ¡y nos apoyaban!”.

“En Veracruz con Pedro Ajax, líder transportista que también nos daba apoyo”.

La entrevista se interrumpe por una llamada telefónica que atiende el empresario.

Aprovecho para mirar más de cerca las imágenes colgadas en las paredes, ahí aparece Mario Olvera con los ex gobernadores Fernando Gutiérrez Barrios, Dante delgado y Fidel Herrera, además de otros líderes políticos nacionales, estatales y municipales.

* * *

Finalmente la Revolución Sandinista triunfó y Daniel Ortega fungió como coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional desde 1979 hasta 1985. Y de ahí a 1990 fue presidente de Nicaragua. 

En ese último año perdió en las elecciones ante una coalición opositora.

El poder lo sedujo. Ortega se volvió a presentar a elecciones en 1996 y en 2001, perdiendo en ambas ocasiones.

En el 2006 se presentó nuevamente a las urnas y fue elegido presidente. Desde entonces no ha soltado el poder. 

Ortega fue reelecto en 2011, 2016 y 2021. 

Desde 2025 es copresidente de Nicaragua junto a su esposa Rosario Murillo, una figura inventada para perpetuar el poder en su familia.

Apenas el 26 de julio declaró que ya no habrá elecciones.

—¿Imaginó doctor alguna vez que pasaría esto? 

—Estoy sorprendido de lo que está pasando en Nicaragua y me siento responsable de alguna forma porque yo apoyé a la revolución indirectamente.

–Usted lo dijo, todos cuando jóvenes somos idealistas…

—Sí, pero estoy desconcertado, escuché a muchos idealistas en nuestra juventud que queríamos derrocar a Anastasio Somoza y que ahora esté pasando esto, no puedo creerlo.

—La historia se repite —le digo. Los libertadores terminan convirtiéndose en dictadores: Porfirio Díaz en México, Fidel Castro en Cuba, Hugo Chávez en Venezuela…

—Como ahora muchos morenistas —me interrumpe —seguidores de López Obrador que he escuchado que están decepcionados, como yo lo estoy de Daniel Ortega.

—Hasta Brozo se desilusionó, siendo amigo del ex presidente López Obrador.

—Estoy espantado, muchas personas están ilusionadas con Morena, pero sus políticos están actuando en dirección a una dictadura y eso no se lo deseo a mis hijos, a mis nietos, ni a la gente.

—Cuál sería una reflexión final.

—El poder a largo plazo termina por convertir en dictador hasta el más puro de los hombres o la más recatada de las mujeres.

—Ha platicado con su amigo nicaragüense.

—Mi amigo Vicente Calero murió en 2022, hizo mucho por su país, como luchador y cómo médico, estoy seguro que si viviera no estaría de acuerdo con lo que está pasando en Nicaragua —dice con tono grave.

—¿Qué se puede hacer en México?

—Evitar la concentración de poder. Que Morena, ni ningún otro partido, tenga mayorías absolutas en las Cámaras de Diputados y Senadores.

* * *

La oficina campestre del empresario.

Sin advertir han pasado casi dos horas de charla, solo la llegada de algunas personas a la antesala, me recuerda que mi tiempo de entrevista se ha terminado.

“Doctor, —le señalo las fotografías en la pared— queda pendiente otra entrevista”.

“¡Sí claro! —señala una imagen en blanco y negro, me dice— ahí estoy con mi hermano Miguel cuando fuimos monaguillos”.

“En esta otra foto está mi abuela Luz de la Fuente, afrodescendiente, hermana del gran antropólogo mexicano Julio de la Fuente, nacidos en Yanga. Y ya te platicaré de mi bisabuelo italiano, condecorado en la guerra de Eritrea, África”.

“Otras son fotografías con otros familiares, con amigos, con empresarios. Y te voy a enseñar otras fotos con importantes políticos cubanos”, me dice.

Salimos al pórtico y un enorme perro blanco, lanudo, de largo hocico se acerca.

Mientras lo acaricia me dice: “Este es Pulque, por ahí también tengo una foto con Tornillo, mi inseparable amigo que ya murió”.

Me despide señalándome el campo abierto que se abre ante nosotros: se trata de un enorme jardín de lomas onduladas alfombradas de fino pasto verde, salpicado con todo tipo de árboles, plantas y esbeltas palmeras.

“También te platicaré cómo construi este lugar, poco a poco y con mucho esfuerzo durante 45 años… y de García Márquez, Joaquín Sabina, Pablo Milanés y Gutiérrez Barrios”.

“¡Conste!”, me despido.

Jonathan, nieto de Mario Olvera, campeón nacional de salto a caballo en la categoría de 13 años.


error: ¡Contenido protegido!