COLUMNA
La Tijera…sastre a la medida
Pensamiento de Hidalgo, su influencia en Córdoba, Veracruz
Por Arturo Emilio Pimentel Báez
Miguel Hidalgo es Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor. Ocupa un lugar central en la historia de México. Pero convertirlo solamente en el sacerdote que, la madrugada del 16 de septiembre de 1810, llamó a levantarse contra el gobierno virreinal es reducir su dimensión histórica. Miguel Hidalgo y Costilla no sólo encabezó una rebelión. Puso en cuestión un orden político y social sostenido durante siglos por privilegios, desigualdades y distinciones de origen. Habló de libertad, cuestionó cargas impuestas a los sectores más desfavorecidos y decretó la abolición de la esclavitud y del tributo.
Detrás de aquellas decisiones había una pregunta que todavía conserva vigencia: ¿puede una sociedad llamarse libre mientras mantiene privilegios y desigualdades que niegan esa libertad a una parte de sus habitantes?
La pregunta no murió con Hidalgo. Once años después, Córdoba, Veracruz, aparecería en el tramo final de aquella larga confrontación. El 24 de agosto de 1821, Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú suscribieron en esta ciudad los Tratados de Córdoba. No se trata de establecer una relación personal entre Hidalgo y Córdoba que los documentos históricos no acreditan. La relación debe buscarse en los acontecimientos que conectaron la insurgencia de 1810 con la crisis definitiva del régimen colonial.
Hidalgo, más allá del grito
La imagen del Hidalgo de los libros de texto suele detenerse en Dolores. La historia, sin embargo, comienza a ser más reveladora cuando se examina lo que hizo después del levantamiento. El 19 de octubre de 1810, en Valladolid, Hidalgo decretó la abolición de la esclavitud y la supresión del tributo de las castas. En Guadalajara volvió a pronunciarse contra la esclavitud y adoptó medidas dirigidas contra algunas cargas y privilegios del régimen colonial. No eran decisiones menores. La insurgencia tenía una dimensión política, pero también social. No bastaba con cambiar autoridades si permanecían intactas las condiciones que habían producido buena parte del descontento.
Hidalgo introdujo en la discusión pública asuntos que afectarían la estructura de la sociedad novohispana: libertad, igualdad, soberanía y eliminación de privilegios. Fue derrotado, fue capturado, y fue ejecutado. Pero una idea política no desaparece necesariamente con quien la pronuncia.
La Insurgencia en Córdoba
La noticia del levantamiento de Miguel Hidalgo y Costilla se extendió rápidamente por distintas regiones de la Nueva España. Córdoba tampoco quedó fuera de ese movimiento. La historia regional registra la presencia de grupos insurgentes y las dificultades económicas, militares y sociales que afectaron a la zona durante los años de 1810 a 1821. La guerra alteró la vida de la población. Las actividades económicas y comerciales resintieron la inestabilidad; las comunicaciones fueron afectadas y la confrontación entre realistas e insurgentes alcanzó diferentes puntos de la región. Córdoba no fue, pues, un escenario ajeno a la Independencia.
Pero una cosa es reconocer la presencia de la insurgencia y otra atribuir a Hidalgo una intervención directa en la ciudad. No hay fundamento documental suficiente para sostener que el cura de Dolores ejerciera una influencia personal o política sobre Córdoba. La historia gana, no pierde, cuando se hacen estas precisiones. Lo que sí puede afirmarse es que la insurgencia abrió un escenario político nuevo y que sus efectos llegaron a Veracruz y a la región cordobesa.
Morelos y Guerrero: la lucha cambia de rumbo
Después de la muerte de Hidalgo, José María Teclo Morelos Pavón y Pérez dio al movimiento insurgente una formulación política más precisa. El Congreso de Anáhuac y la Constitución de Apatzingán expresaron la búsqueda de un nuevo orden jurídico. Más tarde, Vicente Ramón Guerrero Saldaña mantuvo la resistencia mientras el régimen virreinal enfrentaba circunstancias cada vez más complejas.
Para 1821, el panorama era otro. La alianza entre Guerrero y Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu, el Plan de Iguala y la formación del Ejército Trigarante reunieron fuerzas que hasta entonces habían combatido en bandos opuestos. Aquí aparece una diferencia que no debe ocultarse: la Independencia consumada en 1821 no fue idéntica al proyecto político que había impulsado Hidalgo en 1810. Habían cambiado los actores, los intereses y las circunstancias. La consumación fue el resultado de acuerdos y alianzas que no existían al inicio de la insurgencia. Por eso la historia de la Independencia no puede reducirse a una sola voluntad ni a un solo personaje.
Córdoba: el combate y la negociación
En 1821 Córdoba dejó de ser únicamente una población afectada por los acontecimientos para convertirse en protagonista. Entre el 15 y el 21 de mayo se desarrollaron combates contra las fuerzas realistas. Participaron tropas insurgentes y habitantes de Córdoba y de poblaciones cercanas. La resistencia consiguió el retiro de las fuerzas realistas.
El dato importa. La Independencia no llegó a Córdoba únicamente en forma de documentos. Aquí también se combatió. Tres meses después, la ciudad sería escenario de una negociación decisiva. El 24 de agosto de 1821, Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu y Juan José Rafael Teodomiro de O’Donojú y O’Ryan, firmaron los Tratados de Córdoba, vinculados al Plan de Iguala y al proceso que condujo a la separación de México de la monarquía española.
Desde entonces, el nombre de Córdoba quedó asociado a uno de los episodios fundamentales de la consumación de la Independencia. El Portal de Zevallos dejó de ser solamente un espacio de la ciudad. Se convirtió en un sitio de memoria nacional.
Dos fechas, una historia compleja
Los años 1810 y 1821 no deben confundirse. Hidalgo inició la insurgencia. Morelos desarrolló un proyecto político. Guerrero mantuvo la resistencia. Iturbide articuló una alianza que hizo posible la consumación. O’Donojú participó en la negociación. Y Córdoba fue el escenario de uno de los acuerdos decisivos. Los Tratados de Córdoba no fueron una reproducción del pensamiento de Hidalgo. El México de 1821 no era el mismo que el de 1810. Pero tampoco puede comprenderse la consumación sin considerar la década de lucha que precedió a los Tratados. Ahí reside la importancia histórica de Hidalgo para Córdoba: no en una supuesta presencia personal, sino en haber sido el iniciador de un movimiento que alteró el orden colonial y abrió una etapa irreversible de transformación política.
¿Qué significa recordar a Hidalgo?
Esta pregunta debería interesar particularmente a Córdoba. Una ciudad que lleva en su nombre uno de los documentos fundamentales de la consumación de la Independencia no puede limitar su memoria histórica a las ceremonias patrias. Recordar es investigar, es conservar, es preguntar, es comparar documentos, es corregir mitos cuando los documentos dicen otra cosa. Y también es transmitir a las nuevas generaciones el significado de los acontecimientos.
Córdoba posee un patrimonio que no puede reducirse a una colección de edificios antiguos. El Portal de Zevallos, sus plazas, monumentos, archivos y testimonios forman parte de una memoria que pertenece a la ciudad y, al mismo tiempo, a la historia nacional. Preservarla no es una concesión al pasado. Es una responsabilidad con el futuro.
La herencia de Hidalgo
Más de dos siglos después, las preguntas de Hidalgo siguen siendo incómodas. ¿Qué significa ser libre?, ¿Puede existir libertad sin igualdad?, ¿Quién debe ejercer el poder?, ¿Para quién deben gobernar las instituciones?
Las respuestas de cada época pueden ser distintas. Pero las preguntas permanecen. Por eso la memoria de Hidalgo no debería agotarse en septiembre, en los discursos oficiales ni en los nombres de calles y escuelas. Un héroe puede convertirse en estatua, una fecha puede convertirse en ceremonia, un edificio puede convertirse en monumento. Pero una idea solamente permanece viva cuando una sociedad la estudia y la discute.
LA TIJERA…Sastre a la Medida A 205 años de los Tratados de Córdoba, conviene mirar nuevamente hacia 1810. No para fabricar una relación entre Hidalgo y Córdoba que los documentos no demuestran. Tampoco para separar artificialmente dos momentos que forman parte de la historia de la Independencia. Se trata de entender. Entre Dolores y Córdoba transcurrieron once años de guerra, pérdidas humanas, conflictos políticos y transformaciones sociales. En ese periodo México cambió.Y Córdoba no fue ajena a ese cambio.La ciudad conoció la confrontación armada en mayo de 1821 y tres meses después recibió a quienes participaron en la negociación que produjo los Tratados del 24 de agosto.
Por eso, la pregunta no debe ser solamente qué ocurrió en Córdoba en 1821, sino también qué acontecimientos hicieron posible que Córdoba se convirtiera en escenario de aquel momento histórico. La respuesta conduce inevitablemente a 1810. Miguel Hidalgo y Costilla encendió la insurgencia; otros continuaron y transformaron la lucha. Córdoba recibió, once años después, una parte de las consecuencias políticas de aquel largo conflicto. La historia de México, entonces, no terminó en Dolores ni comenzó en Córdoba. Pasó por ambos lugares. Y en Córdoba dejó una huella que corresponde a sus habitantes conservar.
No para vivir de glorias pasadas, sino para comprenderlas
Porque una ciudad que desconoce su historia queda a merced de la memoria improvisada, de la versión conveniente y del mito repetido. La historia exige algo distinto: documentos, memoria y verdad.
La Tijera corta donde debe cortar: Hidalgo no estuvo en Córdoba; pero la insurgencia que inició llegó hasta esta región y, once años después, Córdoba sería escenario de uno de los capítulos decisivos de la Independencia de México. La historia no solamente debe recordarse. Debe estudiarse, comprenderse y preservarse.
Un 13 de febrero de 2015, el congreso del estado aprobó el decreto número 558, mediante el cual se reconoció a Córdoba como Ciudad Histórica Y la pregunta nuevamente para las autoridades actuales, ¿Dónde esta la placa conmemorativa que se había instalado en el parque 21 de mayo?
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