Agencia / La Nación de México
Ciudad de México.- En una decisión que abrió un nuevo frente político dentro de Morena, Rubén Rocha Moya retomó este viernes la gubernatura de Sinaloa, luego de permanecer 112 días separado temporalmente del cargo, en medio de una investigación relacionada con señalamientos formulados por autoridades de Estados Unidos sobre presuntos vínculos con integrantes del Cártel de Sinaloa.
El regreso, sin embargo, no estuvo acompañado por un cierre de filas del Gobierno federal ni de su propio partido. Por el contrario, la Secretaría de Gobernación (Segob) dejó claro que la reincorporación fue una determinación personal del mandatario, mientras Morena también se deslindó de haber conocido previamente la decisión.
Rocha Moya anunció su regreso durante la mañana del 21 de agosto y sostuvo que lo hacía para cumplir con el mandato de los sinaloenses que lo eligieron gobernador hasta el 31 de octubre de 2027.
El mandatario afirmó que durante el periodo de licencia se puso a disposición de las autoridades mexicanas para ser investigado y rechazó los señalamientos provenientes de Estados Unidos, a los que calificó como acusaciones falsas y políticamente motivadas. Dijo reincorporarse con la conciencia limpia y dispuesto a continuar al frente del estado.
Segob se deslinda: “decisión de carácter personal”
Horas después del anuncio, la Secretaría de Gobernación emitió un comunicado en el que precisó que la decisión de Rocha Moya de regresar al cargo corresponde estrictamente a motivos de carácter personal.
La dependencia recordó que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas carpetas de investigación relacionadas con las personas señaladas por el gobierno estadounidense y puntualizó que corresponde a esa institución proporcionar la información que resulte pertinente conforme avancen las indagatorias.
Estados Unidos lo acusa de colaborar con “Los Chapitos”
El origen de la crisis se encuentra en la acusación formal presentada por fiscales estadounidenses el 29 de abril de 2026 contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los acusados presuntamente habrían conspirado con dirigentes del Cártel de Sinaloa, específicamente con la facción conocida como “Los Chapitos”, para facilitar el tráfico de grandes cantidades de narcóticos hacia Estados Unidos a cambio de apoyo político y sobornos.
El caso adquirió una dimensión inédita debido a que Rocha Moya se convirtió en el primer gobernador mexicano en funciones acusado formalmente por autoridades estadounidenses de este tipo de delitos.
Los gobernadores de Morena le piden prudencia y responsabilidad
Los gobernadores y gobernadoras de la Cuarta Transformación difundieron un pronunciamiento en el que cerraron filas con la presidenta Claudia Sheinbaum y marcaron distancia de la decisión del mandatario sinaloense.
En el documento señalaron que dentro de la Cuarta Transformación las decisiones individuales no pueden colocarse por encima del proyecto colectivo ni del mandato ciudadano.
También hicieron un llamado directo a Rocha Moya para conducirse con “madurez y responsabilidad”, al advertir que los proyectos personales o de grupo no tienen cabida cuando se contraponen con el bienestar de la Nación.
El mensaje fue todavía más contundente al establecer que ninguna autoridad está facultada para actuar al margen de la ley o tomar decisiones unilaterales que afecten el orden constitucional y el diálogo republicano.
“Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”, establecieron los mandatarios estatales en su posicionamiento.
El pronunciamiento fue respaldado por 23 gobernadoras y gobernadores de la Cuarta Transformación.
Rocha regresa, pero el costo político comienza a aparecer
Mientras el Gobierno de Sinaloa difundió imágenes del mandatario retomando actividades en Palacio de Gobierno y reuniéndose con integrantes de su gabinete, en el plano nacional el regreso provocó una reacción de distanciamiento incluso dentro del movimiento político que lo llevó a la gubernatura.
Por un lado, el gobernador sostiene que no existen elementos que acrediten las acusaciones en su contra y reivindica su derecho a continuar ejerciendo el mandato para el que fue electo.
El retorno de Rocha Moya no representa simplemente el regreso de un gobernador a su despacho.
Es, en los hechos, un desafío político de alto voltaje para Morena, una prueba para la conducción de Claudia Sheinbaum y un nuevo episodio en la complicada relación de México con Estados Unidos en materia de seguridad y combate al crimen organizado.


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