Periodistas Multimedios
Lerdo de Tejada.- El panorama en la región de Los Tuxtlas es muy distinto a la crisis que algunos medios de comunicación sembraron en los últimos días.
Es falso que cañeros y obreros del ingenio San Pedro estén en el desamparo, como lo señala el “nado sincronizado” de medios oficialistas.
Testimonios recogidos coinciden que la empresa ha pagado en tiempo y forma todos sus compromisos con cañeros, proveedores, empleados administrativos y sindicalizados, así como a accionistas.
Aunque hasta ahora el Grupo Porres ha sido cauto en torno a las declaraciones de la gobernadora, voces que piden el anonimato apuntan a que el ingenio tiene buena salud financiera, pero no es viable su operación a futuro.
Es falso que el ingenio se haya declarado en quiebra, como sucedió en otros casos donde dueños irresponsables así lo hicieron.
La decisión del consejo de administración del ingenio fue cerrar operaciones, como lo dio a conocer mediante un comunicado el pasado 5 de agosto.
“Es una mentira que el ingenio esté en quiebra, al contrario cerró la zafra 25-26 al 100 por ciento”, dijo una persona enterada del problema quien pidió el anonimato.
“Como también es mentira que Grupo Porres haya comprado el San Pedro a precio de ganga en tiempos de Fox, como declaró la gobernadora”, explica.
Othón Porres adquirió el ingenio con pasivos y logró recuperar la factoría hasta sanearla.
“Pero hoy su viabilidad está en duda y tú como empresario tienes que anticipar cuándo un negocio se puede ir para abajo”, advierte el confidente.
El consejo de administración tomó una decisión difícil, pero actuó de manera responsable.
La decisión se basó en análisis financieros y administrativos técnicos.
Conocedores de la importancia que tiene el ingenio para la sociedad se tomaron en cuenta los factores social y económico para no afectar a la población de la región.
En tal sentido el socio mayoritario, Othón Porres, no despareció, ni se fue de manera irresponsable al extranjero.
Los cañeros no se quedarán en la calle, pues la caña se derivará a los ingenios cercanos como el Cuatotolapam y el Modelo, este último también pertenece a Grupo Porres.
“En este asunto todo mundo está jalando agua para su molino”, apunta un conocido analista político.
“Ya se está diciendo que el Modelo también cerrará sus puertas, lo cual es falso. Pero el tema ya se convirtió de un tema social a uno político”, señala.
La inviabilidad de la empresa es muy evidente para todos los involucrados en la industria azucarera.
La desmedida importación legal y de contrabando de azúcar de Centroamérica y Sudamérica provocó una competencia desleal que bajó los precios a niveles insostenibles.
Lo anterior no afecta solamente al ingenio, también a los productores porque ” nuestros gobernantes no saben que el azúcar es el único producto del campo donde los cañeros son casi como socios de la fábrica, porque del precio de venta de azúcar el 57 por ciento es para los cañeros y el 43 es para la empresa”.
“Cómo es posible que el gobierno haya permitido la entrada de azúcar importada”, dice un antiguo líder sindical de la región de Lerdo.
Recordó, “Así es como se terminó en Córdoba la industria arrocera”.
Abastecedores de caña también se quejan por el aumento en el costo del diésel, combustible que es absorbido al cien por ciento por los cañeros.
En Los Tuxtlas los obreros y cañeros celebran el buen gesto de la gobernadora, pero señala que debió haber intervenido antes, impidiendo que entrara el azúcar extranjera.
El clamor popular es que el único gobernador que sabía del negocio del azúcar era Fidel Herrera.
Hay otro punto donde coinciden empresarios, obreros, cañeros y población en general es la solvencia moral de Othón Porres.


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