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23 octubre, 2026

Periodistas Multimedios

| Desde las Grandes Montañas de Veracruz

Expediente Público – Comunicación Social, otro desastre dentro del Ayuntamiento

Expediente Público

La desorganización que prevalece en el Ayuntamiento de Córdoba tiene uno de sus ejemplos más evidentes en la Dirección de Comunicación Social, un área que acumula personal, recursos y promesas, pero cuyos resultados parecen extraviarse en el camino.

El problema comienza desde la conducción. Daniel Rodríguez encabeza una oficina estratégica para cualquier gobierno municipal, aunque su trayectoria poco tiene que ver con el complejo mundo de la comunicación pública, donde la experiencia, la planeación y el conocimiento de los medios son indispensables.

Resulta llamativo que mientras el alcalde Manuel Alonso insiste en un discurso de austeridad, Comunicación Social se haya convertido en una de las dependencias con mayor número de colaboradores y una nómina particularmente generosa. Sin embargo, semejante estructura no encuentra reflejo en la calidad ni en la eficacia de su trabajo.

Más de 25 personas tienen la encomienda de informar a la ciudadanía sobre las acciones del gobierno municipal. En los hechos, su trabajo se concentra en la promoción personal del alcalde, mientras la comunicación institucional permanece en segundo plano.

La situación se vuelve aún más preocupante debido a que varios integrantes del equipo carecen de experiencia en las funciones que desempeñan. El resultado es visible: boletines enviados horas después de ocurridos los eventos, textos con errores de redacción y una cobertura insuficiente de las actividades municipales.

Las inconformidades son constantes. Jefes de área y coordinadores señalan off the record que sus programas, acciones y eventos rara vez reciben difusión adecuada, pese a que fueron diseñados para beneficiar a la población.

Tampoco existen campañas informativas de alcance significativo que mantengan a los ciudadanos enterados sobre servicios, programas o decisiones de gobierno.

El balance es difícil de ocultar: abundan los empleados, pero escasean los resultados; sobra la propaganda, pero falta la comunicación.

En una ciudad con múltiples desafíos, Comunicación Social parece haberse convertido en una oficina dedicada a administrar la imagen del poder, mientras la información pública permanece en segundo plano.

Dos ejemplos del desastre:

A principios de mayo, pasado el mediodía de un día entre semana, cuatro elementos del departamento referido bajaron tranquilamente del Palacio municipal, uno de ellos portando una caja pequeña.

Lentamente cruzaron el corredor del Palacio, atravesaron la avenida 3 y se detuvieron a media calle de la 1, a las afueras de las cafeterías al aire libre.

Con parsimoniosa calma, el de la caja, la abrió, sacó un dron y lo puso en funcionamiento, mientras los tres restantes platicaban animadamente. Intercambiaron algunas impresiones con el piloto del dron, éste lo aterrizó. Y siguieron platicando.

Quince minutos duró aproximadamente la “tarea” y luego los mismos cuatro emprendieron el regreso con la misma lentitud con la que habían llegado.

¡Cuatro personas para probar un dron!

¿Testigos? Dos mesas llenas de reporteros.

Segundo ejemplo, el día de hoy en las redes sociales del Ayuntamiento se publicó con pompa y jabón: “Impulsa Jornadas de Paz ‘Feria de la Prevención Escolar…”, con varias fotografías del evento llevado a cabo en una escuela.

En apariencia todo bien, pero resulta que las imágenes corresponden a un jardín de niños del municipio de Manlio Fabio Altamirano!!!!!!

Ahí están las capturas de pantalla.

Ese es el nivel de desorganización de Comunicación Social… y de todo el Ayuntamiento.

*Expediente Público es una columna colectiva escrita por colaboradores de Periodistas Multimedios del género opinativo con información, análisis y trascendidos.


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