COLUMNA
Café Con azúcar
¡No se hagan bolas!, el candidato es…
Por Carlos Vergara Sz.
¡No se hagan bolas!, le dijo Carlos Salinas a su equipo durante la campaña presidencial de 1994, pues muchos apoyaban a Manuel Camacho Solís, pensando que relevaría a Colosio como candidato del PRI.
Lo mismo aplica en Córdoba, ¡no se hagan bolas!
No será mengano, zutano, ni perengana el candidato.
El ungido o la ungida será quien decida el gran dedo elector o electora.
Y ya está definido.
Las reglas fueron muy claras y las repetí muchas veces en los diferentes espacios de Periodistas Multimedios, pero pocos leen la letra chiquita.
La selección de los candidatos en Morena será por consenso de los participantes y por designación directa.
Y como obviamente en Córdoba no hubo consenso, a todas luces vista, procedió la designación directa.
Lo de la encuesta es para engañar a los ilusos. Asi ha sido en Morena y así fue hoy.
Y aunque hubiera habido consenso, y eso también se dijo, el consenso de candidatos quedó anulado cuando se pactó la alianza Morena-Partido Verde. Así lo señala el convenio de coalición.
La gran electora
Por supuesto, como es ley no escrita en la política mexicana, es la gobernadora quien decidió y en el CEN de Morena únicamente palomearon los nombres.
Las primeras designaciones que se han dado a conocer confirman que ella decidió las candidaturas en Veracruz.
Prácticamente todas son de gente que es bien vista por Rocío Nahle: Rosaldo en Coatzacoalcos, Noé Domínguez en Santiago Tuxtla, Janeth Adanely Rodríguez en Poza Rica, la Gorda Ahued en Boca, Fararoni en San Andrés.
Y en la capital, el centro político de la entidad, el municipio que no se puede dar el lujo de perder Morena, ni ningún partido que gobierne el estado, en Xalapa va Daniela Griego.
Y como para que no quede duda alguna del pago de favores y alianzas, y de quien puso las candidaturas, en Alvarado el elegido es el “caballero”, el que no se prestó a la “guerra sucia” contra la candidata hoy gobernadora en la campaña electoral, el único a quien saludó de mano durante los debates, el ex candidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura Polo Deschamps.
Ojo, es la única foto oficial donde la dirigente nacional de Morena Luisa María Alcalde no aparece con el candidato.
Córdoba
Este municipio es quizá el más problemático de los 212 de Veracruz.
Son muchos los que se creen merecedores de la candidatura y la “guerra sucia” fue la constante durante varias semanas.
Si el lector es buen observador, se dará cuenta que desde hace dos semanas se calmaron las aguas, esto porque vino el “jalón de orejas de arriba” y todos se aquietaron.
Todo este borlote, que para la gobernadora no pasó desapercibido desde que era candidata a la gubernatura, provocó que se decantara por una figura nueva, alejada de los nombres que se han barajado.
Desde hace semanas, meses, trascendió que el candidato será una mujer, una mujer empresaria.
No necesariamente identificada como morenista de cepa, pero sí con la mística y la visión de la gobernadora.
Diversos hechos lo confirmaron durante las visitas de Rocío Nahle a la región y a Córdoba. Pero parece que los aspirantes no creyeron la versión o de plano nunca se enteraron.
Ante la incertidumbre, que se transformó en miedo, de pronto, la semana pasada se difundió como tizne en época de zafra la especie de que Marisol Arróniz será la candidata, pero acompañada de un supuesto pasado yunista, lo que es más falso que un billete de 3 pesos.
Se agregó también que su impulsor es el senador de Morena Manuel Huerta.
Ambos chismes con la obvia razón de hacer quedar mal a la empresaria con Rocío Nahle, por sus conocidos distanciamientos con los señalados.
El plazo para dar a conocer la designación de candidatos es el 14 de marzo y aparentemente todo está consumado, peeeeeero es Morena, y si en algo se ha distinguido el Movimiento es en cambiar las reglas y todavía podría haber una sorpresa.
Aunque la sorpresa no sería sorpresa.
El mejor posicionado siempre fue y es el actual diputado federal Roberto Zenyazen Escobar.
Pero el arreglo habría sido que se mantuviera en su curul y cederle el paso al empresario camionero Juan Tress Zilli. Esto nunca se ocultó.
Sin embargo, la imagen de Tress nunca levantó.
Un sondeo hecho por Periodistas Multimedios en enero pasado reveló que el trabajo político se inclinó hacia otros aspirantes.
Además, hay otro factor, la escasa aceptación de Morena entre el electorado.
Basta ver otro sondeo que inició el domingo pasado y que sigue su curso.
Los números son fríos y Morena no se puede dar el lujo de perder la tercera ciudad más importante de Veracruz donde es gobierno.
La que tiene el poder de decisión es la gobernadora y ella decidirá.
Lo cierto es que la opacidad con la que maneja el partido sus procesos de designación de candidatos fortalecen las versiones de falta de transparencia, nadie sabe quiénes se registraron como aspirantes, nadie conoce los resultados de su famosa encuesta, por lo que se presta a hacer cualquier trastada.
Así fue hace cuatro años.


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